La Navidad está a la vuelta de la esquina. Los escaparates comienzan a llenarse de luces de colores y llega el momento, un año más, de enfrentarse a las temidas compras de regalos.
Volver a casa cargado de bolsas mientras los copos de nieve te caen sobre los hombros puede parecer una imagen romántica. Sin embargo, cada vez apreciamos más nuestro tiempo y queremos gastarlo haciendo cosas que nos gustan, en lugar desperdiciarlo esperando la cola delante de la caja registradora.
Por suerte la tecnología lo hace todo más fácil. Comprar en Internet está al alcance de cualquiera y a nosotras, para qué mentir, nos encanta. Es más cómodo, no hay que pasar frío ni esperas interminables. Hay más variedad donde elegir. Lo mejor, en un escaparate con millones de opciones, es que siempre hay una oferta difícil de rechazar.
Pero las compradoras no somos todas iguales. Las ansiosas se apuntan a todo. Fans de sus marcas en Facebook o seguidoras en Twitter, viven enganchadas a las newsletters. Y es que necesitan saberlo todo antes de decidirse.
También están las expertas, que acuden a sitios de confianza. Compran on line habitualmente, de modo que son rápidas, eficientes y no les importa pagar un poco más a cambio de garantías.
Las ahorradoras, al contrario, pasan horas escaneando la red en busca del mejor precio y solo compran con cupones de descuento. A las convenidas les interesa una mezcla entre precio y confianza. Por eso, aunque tienen sus favoritas, a menudo echan un vistazo a través de buscadores por si encuentran algo mejor.
Sea como fuere, parece recomendable navegar un poco antes de lanzarse a las calles. Conocer los recursos (buscadores, comparadores de precios, tiendas exclusivas...) y saber utilizarlos nos permitirá ahorrar dos bienes preciosos; tiempo y dinero.



